Informe de la Comisión Presidencial Ciencia para el Desarrollo de Chile 2017-11-03T10:30:27+00:00

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Resumen Informe Comisión Presidencial

Ciencia para el Desarrollo de Chile


¿De qué y cómo vamos a vivir las chilenas y chilenos? Desde estas grandes preguntas es que hemos reflexionado sobre el aporte de las ciencias y la tecnología en todos los ámbitos del quehacer nacional.

Aspiramos a que al 2030, la ciencia, la tecnología y la innovación se hayan convertido en pilares fundamentales de nuestro desarrollo en todas sus dimensiones y en todos los rincones de Chile, sean parte de nuestra vida cultural, social y económica y nos permitan apreciar y aprovechar las condiciones únicas de nuestro territorio.

Y para ello, apostamos a cinco focos estratégicos:

  • el desarrollo de capacidades científicas, tecnológicas y de innovación, expresadas en la meta de triplicar la actual tasa de investigadores
    [1] activos por cada mil ocupados a 2030. Es decir, a los que estén desarrollando actividades en el campo de la investigación y desarrollo, de transferencia tecnológica y de innovación, yendo más allá de la formación de investigadores. Se aspira a disponer de profesionales con la capacidad para desarrollar actividades CTI, insertos en los espacios donde ésta se desarrolla y dotados de las condiciones que les permitan desplegar su talento y creatividad.

 

  • la orientación de la ciencia, tecnología e innovación a prioridades nacionales apostando que al 2030 el 30 por ciento del financiamiento público total para la CTI se oriente a un número acotado de prioridades nacionales en el ámbito social, ambiental y económico productivo. Relevamos la necesidad de atreverse a definir donde concentrar esfuerzos científico-tecnológicos y de innovación, que además le den a Chile una posición de liderazgo a nivel internacional, aportando a desafíos globales. La naturaleza de estos desafíos requiere de una aproximación que integre las distintas áreas del conocimiento y de un esfuerzo sostenido en el tiempo.

 

  • el desarrollo tecnológico en la base productiva aprovechando nuestras ventajas naturales y alcanzando la meta de que a 2030 Chile multiplique por cinco sus exportaciones de mediana y alta intensidad tecnológica, siendo al menos un 10 por ciento de ellas de alta intensidad. Las actividades que basan su competitividad en la generación y aplicación sistemática de nuevo conocimiento generan bienestar al país, ya que permiten generar puestos de trabajo más productivos y mejor remunerados; producen menor presión negativa sobre el medio ambiente; diversifican la canasta exportadora; y posibilitan el tránsito hacia otras actividades de mayor sofisticación.

 

  • la multiplicacón de entornos que favorezcan una cultura que incorpore y valore la ciencia, tecnología e innovación como componentes clave para comprender, desenvolverse y transformar el mundo. Aspiramos a que al menos un 7% nuestros niños llegue al más alto nivel en PISA en ciencias y se reduzca a 16% el porcentaje de niños bajo el nivel en que recién demuestran que el conocimiento científico y habilidades los habilitan para participar en situaciones de la vida relacionadas con ciencia y tecnología. Además, queremos que al menos el 40% de la población considere como prioridad nacional la inversión en ciencia, tecnología e innovación, al tiempo que cinco de cada diez chilenos declare su interés en los contenidos científicos y tecnológicos. Necesitamos mostrar el aporte de la CTI a nuestras posibilidades de desarrollo, aunando esfuerzos y sumando a diversos actores, y generando aprecio por la gran riqueza de recursos en nuestro largo territorio, con especial énfasis en nuestros niños y jóvenes.

 

  • El dotarnos de una institucionalidad fortalecida para poder avanzar, que sobre la base de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, eleve el posicionamiento político de la CTI y articule esfuerzos en torno a los retos y oportunidades que enfrentamos en el futuro mediato, potenciando las dinámicas locales de ciencia, tecnología e innovación, y las vocaciones territoriales de nuestras regiones. Nuestra ambición es fortalecer los niveles estratégico, político y de implementación, gestionando y articulando esfuerzos en torno a proyectos multidisciplinarios o complejos de largo plazo, alineados en torno a una estrategia nacional en CTI.

 

La comisión propone un conjunto de propuestas que en forma conjunta permiten hacerse cargo de los ejes estratégicos planteados. Estas se agrupan en seis ámbitos, que se resumen a continuación.

El primero de ellos se refiere a fortalecer el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación, invirtiendo en sus principales protagonistas -investigadores, universidades, centros científico tecnológicos-, dotándoles del financiamiento, incentivos, e infraestructura necesaria, y propiciando que un 30% de estas capacidades se vinculen a un conjunto acotado de prioridades nacionales.

Se propone incrementar el número de investigadores activos, reforzando los esfuerzos por vincularlos tanto a la academia, como a las empresas y al sector público. En relación a las universidades, las propuestas apuntan a asociar el financiamiento estatal a la generación y valoración de la CTI en consonancia con desafíos y oportunidades a nivel nacional y regional. A nivel de centros, las propuestas buscan consolidarlos en el tiempo y favorecer el desarrollo de masas críticas multidisciplinarias en proyectos de largo plazo, que fomenten la colaboración de distintas instituciones y actores. Finalmente, en infraestructura y equipamiento científico se propone un plan que permita el desarrollo de inversiones a distinta escala, promoviendo en las de mayor envergadura, el uso compartido y el acceso a capacidades internacionales, particularmente favoreciendo las alianzas a nivel del cono sur.

Un segundo ámbito de propuestas busca impulsar la innovación basada en Ciencia y Tecnología. Muchas de ellas se refieren a fortalecer el vínculo entre la generación de I+D y las empresas, a través del alineamiento de incentivos para las universidades, el estímulo a la inversión privada en I+D, el desarrollo de un plan nacional para transferencia de conocimiento y tecnología, y el impulso a la incoporación y la movilidad de investigadores y profesionales entre estos mundos. Por otro lado, se propone maximizar el acceso y el uso de la información científica y tecnológica disponible, y potenciar las capacidades en materia de propiedad intelectual y transferencia en los distintos actores del sistema nacional de CTI. También se propone generar capacidades e infraestructura para desarrollo tecnológico y para la comercialización de resultados de investigación, generar e incentivar I+D que responda a demandas tecnológicas de la industria o del Estado, apoyar directa e indirectamente la I+D en las empresas y propiciar la generación y escalamiento de nuevas empresas basadas en ciencia y tecnología con potencial comercial o de impacto social.

La tercera área de propuestas busca fomentar el rol del Estado como usuario y promotor de CTI, generando capacidades permanentes en el sector público (ministerios y agencias) para aprovechar las capacidades científico-tecnológicas nacionales en el abordaje de desafíos, oportunidades y en la generación de políticas públicas, y proyectar necesidades futuras en torno a temas y roles claves para el desarrollo. A esto se debe sumar el desarrollo de capacidades para consolidar el monitoreo permanente de problemas sociales de relevancia y del bienestar de la población, utilizando CTI de excelencia.

Otro ámbito de propuestas tiene como objetivo potenciar el desarrollo de regiones y territorios a partir de la CTI, considerando acciones tanto para fortalecer las capacidades del aparato público regional y sus estrategias de desarrollo en CTI, como las capacidades en instituciones de educación superior y centros regionales de investigación y desarrollo en función de sus propias realidades y ambiciones. Se considera además, el fomento a la instalación de empresas de base tecnológica, así como el involucrar a las empresas líderes en el desarrollo de clústers territoriales de alta tecnología. Complementariamente, se propone, fomentar la exploración y explotación del potencial científico y tecnológico de condiciones y riquezas únicas del territorio nacional con una mirada multidisciplinaria.

Un quinto ámbito de propuestas tiene como ambición instalar la ciencia, la tecnología y la innovación como parte esencial de la cultura nacional. Para ello, se propone hacer de este propósito un objetivo tanto del Sistema Educacional Escolar como del Sistema de Educación Superior y de Capacitación, con acciones dirigidas a los profesores y sus instituciones a través de incentivos y criterios de evaluación de los aportes públicos, y haciendo una revisión profunda de los marcos curriculares que orientan el sistema. Se considera además, un conjunto de propuestas orientadas a mostrar a la comunidad en general, el rol de la CTI en los distintos espacios de la vida, su relación con nuestra identidad nacional, diversa y multicultural y su aporte al país. Todo esto, aprovechando las riquezas de nuestro territorio y la diversidad de esfuerzos de difusión y educación.

En sexto lugar existe un conjunto de propuestas para perfeccionar el marco normativo en que se desarrolla la CTI. Ellas apuntan a dotar de mayor flexibilidad y agilidad a los centros universitarios para el desarrollo de sus actividades de investigación y transferencia tecnológica, con especial foco en las universidades públicas, levantando las restricciones a las que están sujetas en el marco normativo actual. Asimismo, se plantea unificar bajo INAPI, toda la actividad de protección de la propiedad intelectual, integrando la protección de especies vegetales (actualmente en el SAG) y de derechos de autor (Ministerio de Cultura).

Finalmente, se propone fortalecer la institucionalidad pública de fomento de la CTI. Para ello se proponen dos esquemas. El que suscita el apoyo mayoritario de la comisión plantea un ministerio de ciencia, tecnología e innovación, que asume la responsabilidad de elaborar y conducir la política de CTI, integrando bajo su tutela la labor de CONICYT y CORFO (dejando bajo el ministerio de Economía, la parte de CORFO vinculada a la intermediación financiera, SERCOTEC y el manejo del sistema de empresas públicas). Junto a este ministerio se postula un Consejo Asesor Presidencial para el Desarrollo, que reemplaza al actual CNID asumiendo un rol de prospectiva y anticipación de tendencias futuras. El otro modelo propuesto plantea un ministerio centrado en ciencia y tecnología, que tiene a su cargo CONICYT y algunos programas adicionales de CORFO y del ministerio de Educación, acompañado por la creación en el ministerio de Economía de una Subsecretaría de Innovación. La coordinación de esfuerzos se radica en un Comité Interministerial y en la mantención del CNID en su versión actual.

Sin perjuicio de las diferencias de enfoque, ambas propuestas institucionales comparten la necesidad de traspasar la Iniciativa Científica Milenio a CONICYT, así como integrar el Instituto Antártico Chileno al nuevo ministerio que se forme. Además, el ministerio se propone crear una instancia que oriente, articule y fomente el desarrollo de una cultura CTI.

[1] Asumimos la definición de la OECD para investigador, esto es: “los profesionales involucrados en la concepción o creación de nuevo conocimiento, productos, procesos, métodos y sistemas, y en la gestión de los respectivos proyectos.” (OECD, Glossary of statistical terms.) www.oecd.org/innovation/inno/frascatimanualproposedstandardpracticeforsurveysonresearchandexperimentaldevelopment6thedition.htm
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