Una comprensión amplia de la innovación

La política de innovación ha tenido un marcado sesgo hacia el uso de mecanismos de financiamiento, con escasa atención a otras herramientas, como normas y regulaciones o las compras públicas. Asimismo, hasta hace poco, su foco de atención principal y prácticamente exclusivo era la actividad empresarial, descuidando el ámbito de lo social o de la propia acción pública como espacios muy relevantes de innovación. Este fenómeno nos pone de lleno en el desafío de modificar el marco conceptual con el que el sector público define su rol como promotor de la innovación, desde corregir fallas del funcionamiento de los mercados a través de instrumentos puntuales, hacia favorecer la coordinación de agentes públicos y privados, promover la acción colectiva e incorporar a los diversos actores y a la ciudadanía más en general en los procesos.