El Consejo de Innovación, presidido por Eduardo Bitran y el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch) se dieron cita en el taller  «Capacidades de transferencia y comercialización de tecnologías de las universidades al sector productivo» con el fin de debatir sobre temas de propiedad intelectual y transferencia de conocimiento entre las universidades y el mundo productivo.

En el encuentro el presidente del Consejo realizó un diagnóstico sobre la relación existente entre el mundo productivo y el mundo universitario-académico. Además, los asistentes, en conjunto con el Consejo, plantearon propuestas para el desarrollo de Unidades de Comercialización de Tecnología con sus respectivas políticas de implementación.

Al taller fue invitado a participar el científico estadounidense Alan Bennett, vicerrector Asociado de la Oficina de Investigación, Tecnología y Alianzas Industriales de la Universidad de California Davis y director ejecutivo de PIPRA (The Public Intellectual Property Resource for Agriculture de Estados Unidos), quien desde hace un tiempo trabaja con el Consejo en temas relacionados a transferencia tecnológica a partir de su experiencia científica, académica y administrativa adquirida en el PIPRA.

Bennett sostuvo que los problemas de la relación empresa-academia que tiene Chile son similares a los registrados en el resto del mundo, los que pasan por la falta de demanda por parte de las empresas y las dificultades para conciliar intereses económicos con una lógica de cultura académica de investigación.

Al respecto, el Estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) dado a conocer a mediados de 2007 es claro: «Chile necesita invertir más en Investigación y Desarrollo (I+D), mejorar su sistema educativo, aumentar la asociación público-privada y promover la innovación en el sector negocios, especialmente entre las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), con la finalidad de sostener el crecimiento económico”.

Los representantes del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas manifestaron su preocupación por avanzar en políticas de gestión de propiedad intelectual, tema que Bennett considera un elemento central que permite la comercialización de la tecnología, aunque advierte que, por lo general, a su alrededor se producen conflictos de intereses -entre las universidades y sus investigadores o entre las universidades y las empresas contratantes de I+D- que es necesario regular.

En su opinión, las universidades debieran desarrollar una declaración explícita sobre lo que se considera como un conflicto de intereses (Código de  Ética); y designar ex-ante una autoridad competente para actuar como juez si es necesario. Todo ello bajo un contexto de modelo de negocio sostenible en el cual se incorpore la creación de redes y alianzas internacionales.

El vicepresidente de Corfo, Carlos Álvarez, y los miembros del Cruch coincidieron en el diagnóstico general de los problemas existentes en torno a los derechos de propiedad intelectual así como en la necesidad de trabajar en el desarrollo y fortalecimiento del vínculo ciencia-empresa. El presidente del Consejo de Innovación, en tanto, planteó la necesidad de generar un acuerdo formal entre el gobierno y las universidades para implementar una política de comercialización de conocimiento y tecnología desde las universidades al mundo productivo, comprometiendo por parte del Consejo un estudio respecto de los indicadores y sistemas de medición que esta iniciativa requiere y el apoyo para que estas conversaciones se lleven a cabo.

14 de agosto de 2008