Desde su creación en 2006, y sobre la base de la evolución del presupuesto, el CNIC ha entregado sus orientaciones respecto de la inversión pública en el Sistema Nacional de Innovación (SNIC), entendiendo que este se compone de la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTi), así como de la inversión en Educación Superior y Capacitación y en Créditos y Garantías asociados a la educación superior y al emprendimiento.

Las principales conclusiones del análisis que el Consejo ha realizado este año del proyecto de ley de Presupuesto de la Nación para 2014 son las siguientes:

1. Los recursos públicos destinados al SNIC han crecido a una tasa mayor que la del PIB entre 2005 y 2010, sin embargo se han estabilizado en torno al crecimiento del Producto en los últimos años (gráfico 2).
Analizado por componentes, se observa un gran incremento de la inversión pública en Educación Superior y Capacitación (lo que se explica por una fuerte inyección de recursos en becas de pregrado y nuevos programas de financiamiento institucional para universidades). Por su parte, Créditos y Garantías marca una fuerte caída (explicada también por los cambios en los sistemas de crédito de universitario). (gráfico 3)
En el caso del componente de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), el presupuesto público ha desacelerado marcadamente su crecimiento, lo que ha significado una caída de la inversión como porcentaje del PIB (gráficos 4 y 5).
Esta es una señal preocupante, ya que para alcanzar una inversión en I+D superior al 2% del PIB hacia 2020 (meta propuesta en 2007 por el CNIC) se requiere que la inversión en el Sistema supere por un tiempo prolongado la tasa de crecimiento del país.
Esta trayectoria de gasto público, además de afectar la competitividad futura del país, genera un desincentivo para los esfuerzos de los distintos actores del Sistema y no cumple el rol de apalancamiento de la inversión del sector privado que es fundamental para avanzar en materia de innovación y competitividad.

2. Se requiere de una mirada de conjunto, con horizontes de mediano y largo plazo y enfocada en las preocupaciones nacionales para garantizar un crecimiento equilibrado del Sistema.
Hasta ahora, el crecimiento del SNIC ha sido muy desigual entre sus distintos componentes. Entre 2008 y 2011, por ejemplo, el mayor incremento en CTi se debe a Becas Chile, y a partir de 2011, el incremento en Educación Superior y Capacitación se explica en gran medida por las becas de pregrado.
Se hace crítico contar con una mirada del conjunto del Sistema que permita garantizar los equilibrios entre sus distintos componentes. Una institucionalidad para CTI, como la propuesta por la comisión asesora del Presidente en 2013, permitiría contar con una mirada global, en un horizonte más amplio y conectada con las grandes preocupaciones del país.
Además, el CNIC ve con preocupación que disminuyan los recursos para entidades que hoy día articulan, orientan y gestionan el Sistema, como la División de Innovación del Ministerio de Economía, sobretodo mientras se avanza en la consolidación de una institucionalidad fuerte en materia de educación superior, ciencia, tecnología e innovación.

3. La inversión en el SNIC requiere de una lógica presupuestaria plurianual. La lógica anual con la que se aborda el presupuesto público no se condice con la mirada de mediano y largo plazo que requiere la política de educación superior, ciencia, tecnología e innovación.
Uno de los problemas más difíciles de abordar, cuando no se considera una perspectiva plurianual, es el que se produce por los compromisos de arrastre que generan programas como Fondecyt, Fondef, becas o atracción de centros de excelencia, lo que se traduce, cada cierto tiempo, en alzas o bajas intempestivas de los recursos asignados a dichos programas que pueden tener fuertes impactos en el sistema.
Un ejemplo claro de esto se produce precisamente en el proyecto de presupuesto 2014: si bien la asignación de recursos para el programa Fondecyt de Conicyt crece un 12,9%, dicha asignación implica una reducción en torno al 50% del número de proyectos nuevos que podrán ser financiados, lo que es un claro retroceso en esta área. Esto se produce precisamente porque muchos de los proyectos atendidos por este programa tienen una duración de más de dos años (hasta 4), entonces una parte importante del aumento de recursos que recibe el programa deben ir a cubrir dichos compromisos.
Además, el proyecto de ley de Presupuesto introduce una glosa que pretende limitar el uso de recursos por parte de Fondecyt para 2014 y años posteriores. Entendiendo la necesidad de un equilibrio entre nuevos proyectos y sostenibilidad del gasto público, este Consejo es de la opinión que, en lugar de estas medidas ex post, es fundamental contar con un análisis de mediano plazo que genere criterios de gasto conocidos por los actores del sistema ex ante.

4. Invertir en innovación requiere de instrumentos que permitan generar inflexiones de política para adecuar el esfuerzo público a las oportunidades y desafíos que surgen en una época de cambio acelerado. El Fondo de Inversión para la Competitividad (FIC) y la partida Estrategia de Innovación (que surgió como línea presupuestaria para sustentar los esfuerzos del año de la innovación en 2013) son instrumentos que respondieron en su génesis a este objetivo y que, sin embargo, han sido y seguirán siendo «absorbidos por el sistema» en lugar de ser vehículos que permitan inyectar anualmente recursos frescos para incrementar decididamente el nivel de inversión pública en innovación.
En este marco, el CNIC ve con preocupación que se descontinúen esfuerzos relevantes como los que ha liderado Innova respecto de una reforma profunda en la formación de ingenieros en nuestro país, programa que no está considerado entre las líneas presupuestarias del proyecto de ley que se discute en el Congreso.

22 de octubre de 2010, Santiago