El Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) dedicó gran parte de su última sesión ordinaria -enero de 2013- a conversar respecto de la educación universitaria que Chile necesita para afrontar el futuro.

«No se puede hablar de innovación y del futuro de Chile si no existe una preocupación por la formación que se entrega en las universidades». Con estas palabras, el Presidente del Consejo Nacional de Innovación, Fernando Flores, dio inicio a una conversación que para el CNIC resulta fundamental para la elaboración del nuevo marco de orientaciones estratégicas que el Consejo espera entregar en abril de 2013.

Para abordar este análisis, se invitó a participar del diálogo al Jefe de la División de Educación Superior del Mineduc, Juan José Ugarte, además del ex ministro y especialista en educación, José Joaquín Brunner, quien abordó la conversación desde dos aspectos: En primer lugar la relación entre lo que ofrece la educación superior y lo que se requiere en el mundo de hoy, y por otro lado, los desafíos en materia de organización e institucionalidad del sistema de educación superior.

Brunner aseguró que es de suma importancia revisar los esquemas que rigen al sistema, considerando que estos se basan en un mundo de hace 30 años atrás, y que si bien se ha logrado alcanzar una gran taza de penetración, continuan existiendo serias deficiencias en aspectos como la base tecnológica del sistema, la organización curricular y las competencias que el país requiere para los próximos 30 años.

Ademas, invitó a reconocer que en un sistema masivo como el chileno, se debe pensar en una educación superior orientada hacia el hombre medio, «una educación de alcance masivo, pero individualizada en sus procesos de aprendizaje, que sea capaz de entregar herramientas para afrontar los tiempos inciertos». En este sentido, señaló que el sistema debe contemplar un esfuerzo importante en instituciones de gran alcance, pero también dar espacio a otras altamente selectivas que forman personas en otros niveles, y de esta forma propiciar que esta diversidad de instituciones pueda subsistir.

Respecto de la institucionalidad del sistema, destacó que se requiere de una mejor gobernanza que permita abordar la calidad de la formación, el financiamiento sustentable del sistema, las asimetrías de información, y se mejore la interlocución entre los actores de la educación y el gobierno, entre otros aspectos.

Por su parte, el jefe de la División de Educación Superior del Mineduc, Juan José Ugarte, compartió los desafíos que se ha planteado el Gobierno en esta materia: Dotar al sistema de Educación Superior de un nuevo marco institucional que aborde la legislación, calidad, financiamiento y regulación del sistema; Innovar en las condiciones de la admisión, estructura programas y graduación efectiva de los estudiantes de la educación superior y; Fortalecer las capacidades académicas e institucionales de «clase mundial» hacia la creación, innovación y vinculación con el medio.

Desde el CNIC, el consejero Manuel Krauskopf planteó que Chile necesita de un cambio cultural profundo en materia de educación superior, donde se apueste por un modelo similar al de los «College» en Estados Unidos, considerando que este modelo es más afín a lo que el país requiere, y así dejar de lado la cultura profesionalizante e hiper especializante que impide que el sistema funcione de buena manera. Además, coincidió con la necesidad de favorecer la coexistencia de instituciones con distintos focos dentro de éste.

El presidente del Consejo, por su parte, hizo incapié en el concepto de calidad, destacando que esto no puede definirse fuera de los propósitos que se definen para la educación, los cuales también son cambiantes y flexibles. En este sentido, manifestó que si se diera a los estudiantes, desde la secundaria en adelante, la capacidad de entender en que consiste la educación y lo que se espera de ellos, se podría tener realmente un avance significativo.

Al finalizar, tanto consejeros como invitados valoraron el nivel de la conversación, y destacaron su relevancia para el desarrollo del país. Es por ello, que esta preocupación será parte de la reflexión que el Consejo abordará en su próximo libro.

Santiago, 8 de febrero de 2013