“Amigas y amigos:

Lo que hoy día nos convoca es construir, tal como lo comentáramos y fuera el tema del Congreso del Futuro, un futuro compartido para Chile.

Desde que presentáramos nuestro Programa de Gobierno, hemos planteado que nuestro país se encuentra ante una exigencia, por un lado, pero además una oportunidad histórica, que debemos remover los obstáculos si queremos que Chile avance cualitativamente en su desarrollo, y tenemos la responsabilidad de hacerlo pensando en una creciente inclusión y sustentabilidad.

Y ese es precisamente el sentido de las reformas que estamos impulsando. Ellas apuntan a crear las condiciones y capacidades para que cada uno de nuestros compatriotas pueda surgir y para que, juntos, construyamos la comunidad que merecemos ser.

Ese proceso de construcción de futuro requiere un diálogo informado y a la vez razonado. Allí deben estar todas las voces y todas las miradas: la opinión pública, el arte, las humanidades y las ciencias. Y digo ciencias en general: básicas, aplicadas y sociales.

Las ciencias tienen un rol insustituible en la reflexión sobre nuestros proyectos y posibilidades de futuro. Son ellas las que nos muestran el Universo del que somos parte y las oportunidades que se nos presentan. Son ellas las que nos ayudan a anticipar nuevos desafíos y a innovar en la forma en que los enfrentamos. Son ellas, finalmente, las que nos recuerdan, con el desinterés y la pasión con que buscan la verdad, lo que somos y el sentido humano de todo lo que hacemos.

Por eso que las ciencias deben estar en el corazón de la formación de nuestros ciudadanos y de nuestros debates sobre el desarrollo que queremos. Y ello exige el respeto y la promoción de sus criterios y espacios propios. Pero, recíprocamente, también demanda de ellas un compromiso con las necesidades de la comunidad, superando divisiones artificiales entre ciencias y humanidades o entre investigación pura y aplicada.

Sabemos que ponernos a la altura de nuestras potencialidades y necesidades científicas será una tarea larga y compleja, que va a demandar muchos recursos y voluntades. Tendremos que trabajar mucho y perseverar en el tiempo, pero debemos partir ya. Y sabemos, además, que el aporte del sector público es particularmente importante para motivar los aportes del sector privado.

Es esa convicción la que nos ha llevado hoy día a convocar una Comisión Asesora en Ciencia y Desarrollo, una misión que le encomendé al Consejo Nacional de Innovación. De hecho, estamos cambiando el nombre del Consejo Nacional de Innovación, que ahora será “para el Desarrollo”, entendido en forma amplia y para remarcar nuestro interés en el vínculo entre ciencia y sociedad.

Reflexionar sobre los desafíos de corto, mediano y largo plazo para el desarrollo de una ciencia al servicio del país; precisar el horizonte hacia donde debemos caminar; idear los instrumentos concretos para avanzar y los marcos institucionales que le dan sustento. Es a esta bella y exigente tarea a la que ustedes están invitados.

La Comisión ha logrado reunir a destacadas trayectorias científicas, académicas y profesionales, junto a investigadores jóvenes, pero todos con un merecido prestigio. Representan visiones, talentos y capacidades que son parte de la diversidad institucional y territorial de la ciencia chilena.

Esta diversidad permitirá que al interior de la Comisión se produzca un diálogo entre los intereses de la comunidad científica y de la sociedad en su conjunto.

Es por esa misma razón que la forma de trabajo de esta Comisión es clave. Acorde con el espíritu de apertura que la anima, deberá generar espacios de consulta amplios para que todos los actores hagan su contribución.

Para que podamos empezar a trabajar en la materialización de las propuestas, el informe final de la Comisión deberá estar disponible antes de la próxima discusión presupuestaria, porque si no va a ser un ejercicio, pero no va a tener una traducción práctica. Por ello, espero que puedan entregar su informe a más tardar en Junio de este año.

¿Cuál es la misión específica que tendrá la Comisión?

El primer objetivo es presentar una propuesta para fortalecer la ciencia en Chile, para que la investigación científica sea un pilar de nuestro desarrollo nacional y de nuestra inserción internacional.

Un desarrollo que debe ser entendido en un sentido amplio y desplegarse en todos los ámbitos de vida de los chilenos y chilenas: en los nuevos hallazgos para tratamientos en salud; en los aportes a la inocuidad alimentaria; en los materiales que usamos en lo cotidiano; en el conocimiento y la preservación del medio ambiente; en nuevas aplicaciones para generar energía más limpia y usarla más eficientemente; en la calidad y efectividad de las políticas públicas; en el conocimiento sobre nuestra historia y nuestra cultura.

Y, por cierto, en la educación, lo que está estrechamente vinculado con nuestro segundo gran objetivo de esta Comisión, que es ofrecer propuestas para que se desarrolle una verdadera cultura científica, de curiosidad y pasión por el conocimiento, la creación y la innovación. Es fundamental prestar atención a la forma en que incentivamos el interés científico y la capacidad para imaginar nuevos desafíos y soluciones entre nuestros compatriotas. Y aquí, es evidente que el sistema escolar va a cumplir un rol esencial.

Y para fortalecer de manera permanente y coherente la ciencia y la tecnología, es necesario dotarla de un piso institucional de más alto nivel, y es decisión de mi Gobierno avanzar a la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Éste es el tercer objetivo del trabajo de la Comisión. El tercer objetivo es elaborar una propuesta para un proyecto de Ministerio, que sea realista en relación a las condiciones, plazos y recursos que se requieren, un proyecto que para ser exitoso, debe ser resultado del diálogo y los acuerdos entre los actores y las instituciones involucradas.

Estos tres objetivos definen la significativa tarea que les estamos encomendando. Lo que esperamos de ustedes no son buenas medidas parciales, sino una estrategia, un plan que dé coherencia y sistematicidad al esfuerzo que se haga en este campo. Porque es evidente que ésta no es una tarea que pueda durar 3 ó 4 años. Éste debe ser un esfuerzo sostenido en el tiempo.

Pero para esta tarea no estamos partiendo de cero y podemos construir sobre nuestros esfuerzos pasados.

Gracias al programa Becas Chile, impulsado en mi anterior mandato, hoy día disponemos de un mayor contingente de investigadores e investigadoras, jóvenes talentosos y motivados, lo que nos permite echar a andar con realismo un nuevo impulso a la investigación.

También hemos podido comprobar los resultados positivos de la asociatividad y la interdisciplinariedad en investigación. Programas como el FONDAP, los Grupos Milenio y los Basales, no sólo han permitido elevar la excelencia de la investigación nacional y el enriquecimiento de nuestras redes internacionales, sino que también han generado resultados concretos que han sido un aporte relevante a nuestro desarrollo.

Debemos también recoger y potenciar los diversos esfuerzos que ya estamos haciendo desde inicios del Gobierno en dirección al fortalecimiento de la ciencia y la tecnología, las que tienen especificidades que debemos reguardar, pero también coordinar en un sentido estratégico común.

En primer lugar, me parece importante destacar los avances que estamos haciendo en ordenamiento institucional del sector.

Hemos fortalecido la labor del Consejo Nacional de Innovación. Antes del 21 de mayo enviaremos al Congreso un proyecto de ley para dar existencia legal al Consejo, porque hoy opera bajo la fragilidad de un decreto.

También hemos reactivado el Comité de Ministros de Innovación, cuya existencia también será formalizada gracias al proyecto de ley antes mencionado.

Quiero indicar que como Presidenta me propongo asistir al menos una vez al año a estas instancias, pues creo que son materias que deben ser impulsadas desde el más alto nivel del Gobierno.

Además, disponemos de dos importantes agencias que tienen como rol ejecutar con excelencia técnica los programas e instrumentos de apoyo en este campo: CORFO y CONICYT. CORFO cuenta con un Consejo que le brinda un poderoso gobierno corporativo, y como no era el caso de CONICYT, hemos restablecido el Consejo de CONICYT, eliminado el año 1973. Es decir, hace 41 años.

En segundo lugar, hemos tomado la decisión de modificar la norma que ponía un límite de 10 años al apoyo público a los Centros de Investigación de Excelencia, creados bajo la forma de Basales, FONDAP o Milenio. Sabía que eso les iba a gustar.

En todo el mundo este tipo de centros son apoyados de manera continua por el Estado, posibilitando la ejecución de las agendas de investigación de largo plazo, que requiere un trabajo científico cada vez más complejo e interdisciplinario. Por eso no parece lógico que después de 10 años deban operar por sus propios medios.

Evidentemente, no se trata de carta blanca. La prolongación del apoyo va a estar sujeta a serias evaluaciones sobre la relevancia y la calidad de los logros que vayan alcanzando.

En tercer lugar, se encuentra también trabajando un grupo interinstitucional, para poner en marcha un sistema de información que nos permita tener un conocimiento efectivo sobre la utilización de los recursos que se destinan a la investigación en Chile.

Aunque parezca increíble, hoy no disponemos de esa información y sin duda es crucial para poder poner en marcha un esfuerzo más decidido y coherente en este campo.

Este proceso de ordenamiento y fortalecimiento estratégico muestra, por un lado, voluntad que tenemos en el Gobierno para avanzar, pero también que son condiciones reales que servirán de sustento a las propuestas de la comisión.

El método científico depende en gran parte de su capacidad de establecer diagnósticos certeros y definir criterios de validez compartidos para la producción de conocimiento, pero también se basa en la capacidad de dialogar con otros, de construir lenguajes comunes y establecer acuerdos.

Y sé que pondrán su reconocida pasión y rigor científico al servicio del trabajo de la comisión. Chile ganará muchísimo no sólo con las propuestas concretas que ustedes hagan, sino también, y de manera especial, con el ejemplo de voluntad de diálogo franco y de construcción de acuerdos que den al país.

Así que, quiero agradecer, sé que el país entero se suma a este agradecimiento a todos los miembros de la comisión por aceptar este reto, por el tiempo, la energía y el compromiso que le van a regalar a Chile.

Muchas gracias.”

Santiago, 26 de Enero de 2015