Santiago, 14 de julio de 2017

La historia mundial de la selectividad en ciencias ha estado acompañada de desafíos históricos. Siendo un fenómeno complejo, en el que convergen aspectos culturales, políticos, económicos y de capacidades, son las grandes circunstancias del contexto las que proveen del propósito que hace posible su permanencia en el tiempo. Y por lo tanto, su impacto.
Esta es una de las conclusiones del estudio «Selectividad en ciencia y tecnología» licitado por la Secretaría Ejecutiva del Consejo y realizado por Jorge Yutronic para identificar su relevancia y despliegue en los países desarrollados y emergentes.
Para avanzar en materia de selectividad en ciencias en Chile, el documento concluye que se requiere mayor compromiso político, una mejor comprensión del impacto esperado, mayor inversión, así como asumir mayores riesgos y mejores estrategias para neutralizarlos. Con esta convicción, el documento propone una serie de recomendaciones:
  • desarrollar «selectividad inteligente» en ciencias en Chile, esto es, en forma inteligente, responsable y sostenible, a partir de lo que ya tenemos. Esto implica una serie de requerimientos entre los cuales destaca la orientación hacia un gran propósito del país.
  • asociar selectividad (explícita o implícita) a aumentos significativos de inversión estatal en ciencia, tecnología e innovación, en particular con potencial de apalancamiento de inversión privada
  • atraer y formar gestores en ciencia, además de científicos e ingenieros
  • aumentar las capacidades de análisis y prospectiva del CNID y otros, para orientar a los diversos actores del país con información de calidad
  • organizar una entidad (y programas) para registrar la información relevante sobre las actividades de ciencia y tecnología realizadas
  • organizar una entidad (y programas) que realicen estudios en profundidad sobre necesidades de ciencia y tecnología, prognosis y escenarios posibles, diseño de políticas y programas, con los mejores estándares
  • realizar una articulación intensa, actual y proyectiva entre actores públicos y privados.
En la discusión de la presentación, además, se relevó la importancia de la institucionalidad como una recomendación adicional.
 
Las incompletitudes locales
El estudio aborda el tema distinguiendo el tipo de selectividad (explícita, implícita latente e implícita institucional), los ámbitos seleccionados, los propósitos abordados, la institucionalidad, y los criterios de selección.
Con esta mirada, el estudio profundiza en los casos de Corea del Sur y Gran Bretaña, así como en algunas iniciativas locales, tales como el programa Genoma e  Ingeniería 2030, entre otros.
Una constante a nivel internacional es el hecho de que el impulso por hacer selectividad viene desde la máxima autoridad política, siendo canalizado por vías intermedias y diversas que mantienen el proceso en el tiempo, con una clara disposición a la adaptación en función de los contextos sin perder el propósito. Las instancias para tomar decisiones de selectividad en ciencias pueden involucrar diversos actores para diferentes fines, los que son clave al momento de acelerar procesos.
Para el caso chileno, el estudio concluye en la falta de completitud de los iniciativas existentes, las que se resumen en:
  • falta de información de calidad sobre inversión en ciencia y tecnológica, así como aprovechar la que ya hay, lo que es necesario para la toma de decisiones.
  • insuficiencia de los diseños para asegurar resultados
  • insuficiente estrategia efectiva de la inversión estatal en selectividad para apalancar inversión privada
  • falta de capacidades críticas en ámbitos específicos de ciencia y tecnología
  • insuficiente orientación a resultados e impacto, (los indicadores predominantes como publicaciones, citas y patentes apuntan a la productividad del proceso, no así al impacto)
  • gran insuficiencia de los sistemas de monitoreo y evaluación de programas