Red de Clubes

El proyecto piloto Red de Clubes nació a partir de los lineamientos expuestos por la Comisión Presidencial Ciencias para el Desarrollo. Con un carácter exploratorio, buscó propiciar la participación activa de jóvenes en la generación de conocimiento científico y tecnológico, y su aplicación en el entorno local, con el fin de promover la cultura CTI al interior de las escuelas. Todos los participantes se desenvuelven en contextos de vulnerabilidad social, con edades entre 15 y 24 años.

La iniciativa comenzó su diseño en mayo del año 2016 y fue ejecutado en dos etapas: la primera durante el segundo semestre del 2016 y la segunda durante el año escolar 2017. En el proceso colaboraron instituciones y actores del mundo público, la academia y las artes. Entre ellas se cuentan el Ministerio de Educación a través del programa Enlaces y la Secretaría Ejecutiva Técnico Profesional; la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través de su centro CostaDigital, la Universidad de Chile, a través de su departamento de Terapia Educacional; el Centro Sename semicerrado La Cisterna; la fundación AraucaníAprende; y la ONG Comunidad Nacional de Ciencia e Innovación.

Con estos actores, se elaboró e implementó una serie de talleres que buscaron recrear las prácticas propias del movimiento maker y hacker, al interior de la escuela. En paralelo al desarrollo del proyecto se desarrolló una investigación que buscó levantar los principales aprendizajes derivados de la experiencia.

Propósito

Levantar aprendizajes y propiciar procesos de apropiación tecnológica, en torno a la relación de los jóvenes con la tecnología, los facilitadores y el espacio, y la influencia de estos elementos en los procesos cognitivos.

Logros y avances a la fecha

  • Elaboración de un kit de herramientas pertinentes con las referencias observadas (movimiento Maker y Hacker) y un currículum de cuatro módulos, que cubren conocimientos en torno a la carpintería, electrónica, programación y fabricación digital, y el desarrollo de competencias en torno a la formulación de proyectos y la toma de decisiones en contextos complejos.
  • Implementación de la experiencia en un liceo en la Región de Valparaíso, dos en la Región de La Araucanía y en un Centro Sename semicerrado de la Región Metropolitana. Y luego en una primera etapa, la iniciativa se extendió a 12 instituciones educacionales de las mismas regiones. En todas ellas participaron 240 jóvenes.
  • Generación de un informe que contiene los aprendizajes y recomendaciones para apoyar procesos de apropiación tecnológica a entregar a fines de enero de 2018. Algunos de los aprendizajes tempranos que se han pesquisado, son:
    • Un cambio positivo en la valoración de la CTI, relevándola a un elemento constitutivo de la propia identidad de los jóvenes.
    • La experiencia del club, de carácter comunitaria y colaborativa, favorece las habilidades de comunicación y socialización en los jóvenes participantes.
    • Los procesos activos y colaborativos dispuestos por la experiencia, tienen un impacto positivo en la autoestima.
    • En una experiencia más prolongada, los cambios positivos en la autoestima pueden conducir al aumento del repertorio de elecciones ocupacionales, particularmente hacia las del mundo de la CTI, ampliando las posibilidades de integración social, satisfacción y bienestar de los participantes.